Una pequeña lección de Cosmología

Antes de introducirte en ningún portal, mejor escucha lo que debo decir – ¿De que otro modo podría un despistado como tú saber dónde están y que son las cosas? Primero, es importante saber que es un plano. Para los filósofos serios, un plano es un mundo o conjunto de mundos regido de acuerdo a sus propias leyes, incluyendo en este apartado cosas tan dispares como la magia, la ley de la gravedad o la moralidad. En algunos planos la ley del “arriba” y “abajo” no es la misma; en otros, la magia producto de la evocación produce distintos resultados; en cada uno de ellos, tener comportamientos desviados de las reglas generales establecidas por los poderes dominantes conduce a resultados catastróficos.

Los planos o bien son inmensos e infinitos, en cuyo caso se denominan sencillamente planos, o bien tienen unas fronteras delimitadas y reciben el nombre de semiplanos. Se desconoce el número exacto de planos existentes, pero probablemente es infinito. Los viajeros astrales solo saben de tres categorías: El Primer Plano Material, los Planos Interiores y los Planos Exteriores. Cada uno de estos tres contiene espacio más que suficiente para albergar un enorme número de distintos otros planos.

Para moverse a través del multiverso planar se deben recordar tres reglas básicas:
- El Centro del Multiverso
- La Unión de los Anillos
- La Regla del Tres

Estas verdades describen bastante bien la estructura de los universos, así que ¡mejor apréndelas de memoria!


“Las creencias pueden cambiar el mundo”

¡Pon atención! Este concepto es importante de repetir, pues de lo contrario sería fácil tomarlo como un mero eufemismo, cuando en realidad su significado es bastante literal: En la Gran Rueda, lo que crees verdaderamente puede alterar el entramado de la realidad.

Es importante entender a que se refiere el término creencia en este caso. No es específicamente la fe que las personas pueden tener en una deidad o concepto, sino más bien su cosmovisión, la manera en que entienden el Multiverso y la fuente de sus respectivas respuestas a preguntas como “¿De donde venimos?” o “¿Como va a terminar todo?”.

Las Facciones que se pelean por el control de Sigil suelen ser la manera más directa de toparse con las cosmovisiones más populares, aunque en ningún caso son las únicas. Por ejemplo, para la Fraternidad del Orden el Multiverso está determinado por una serie de reglas que, mediante su adecuado estudio, pueden ser entendidas y eventualmente controladas, por lo que la acumulación de conocimiento y el respeto por las estructuras y procedimientos son fundamentales, mientras que para los Hombres de la Ceniza la entropía y eventual decadencia del Multiverso son las únicas fuerzas verdaderamente naturales y que por lo tanto cualquier cosa que se les oponga es una afronta al orden fundamental de la realidad.

Es sabido que las facciones luchan entre ellas constantemente, pero no es meramente un asunto de rencillas políticas o juegos de poder. Cuando entendemos que las creencias son más que meras posturas filosóficas y nos damos cuenta que la estructura de los planos puede cambiar con ellas, estos conflictos se vuelven considerablemente más relevantes.

Pero ¿que significa en términos concretos eso de “cambiar el mundo”? El caso de Nemausus es el que más nos puede ayudar a entenderlo.

En tiempos no tan remotos, Nemausus correspondía al Tercer Nivel de Arcadia, conectado a Buxenus, el Segundo Nivel, por una serie de arcos mágicos que podían ser cruzados por aquellos capaces de dar con ellos. Como parte de Arcadia, Nemausus existía como una expresión de la Ley templada por el Bien: el apego a las reglas consistía en la mejor manera de procurar el bien común y todos cumplían su papel en este gran esquema. Sin embargo, su ocupación por parte del Harmonium y la creciente obsesión de dicha facción con conseguir la paz y convivencia por medio de un absoluto apego a su autoridad acabó por arrojar al plano a un circulo vicioso: Según ellos, el bien común es el objetivo, y para lograrlo todos deben conformarse a las reglas. Aquellos que no respetan las reglas no respetan el bien común, y por lo tanto son una amenaza. Estas con nosotros o en nuestra contra.

Eventualmente, la paranoia y xenofobia se extendieron a los habitantes nativos del plano y, a través de ellos, al plano en si. Poco a poco, el apego a una única Ley les alejó del Bien, sacudiendo a Arcadia de su eje. Y ningún lugar del plano se vio mas afectado que Nemausus, donde el Harmonium llevaba a cabo sus más radicales intentos por estructurar una sociedad perfecta y obediente. Y así fue como, de un día para otro, el Tercer Nivel de Arcadia se desvaneció por completo. ¡Imagina eso, un mundo entero… Puff, ya no está, igual que el más barato truco, del más simplón pseudo mago de la más menesterosa taberna del más pequeño y olvidado mundo del Plano Primario Material!

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Paso algo de tiempo hasta que noticias de la aparición de un extraño territorio de verdes pasturas y angulosas montañas en medio de los planetariamente grandes engranajes de Mecanus se extendieron, aunque para esas alturas los más entendidos ya habían logrado determinar que había ocurrido: Despojado de todo contacto con el Bien, Nemausus se había deslizado hasta la Ley pura y neutral, dejando de sintonizar con Arcadia y ¡transmigrándose por completo hacia Mecanus!.

Entonces, lo de “cambiar el mundo” es tan literal como se puede ser: Creer de tal o cual manera hacen que el suelo, los arboles y el cielo se adecuen para reflejarlo. Si suficientes individuos en un plano comienzan a pensar y actuar como los individuos de otro, aquel sitio terminara por partirse en dos y se moverá con maletas y petacas a donde mejor le corresponda.

Es así como operan las Ciudades-Puerta que se encuentran repartidas por la Oposición Concordante: Una localidad particular se ve fuertemente influenciada por un plano en cuestión, adquiriendo más y más de sus características, hasta que un día todo el sitio desaparece y se traslada al Plano Exterior que le corresponda. Con el tiempo, una nueva Ciudad-Puerta acaba por formarse y el ciclo comienza nuevamente. No hay claridad de si los portales que caracterizan a estos sitios son los que congregan comunidades que terminan por verse influenciadas o si estos aparecen en las urbes más en sintonía con ellos, pero el efecto resultante es el mismo: Suficiente creencia en un mismo lugar va a hacerle cambiar de forma radical.

Ahora bien. El asunto no es tan simple como desear fervientemente un árbol de kavernes y que el plano cambie para alojarle. Estas cosas requieren de tiempo y de convicción honesta y verdadera, acompañada de acciones acorde. Incluso el más pérfido de los baatezu es consistente en su maldad (aunque hay rumores de tanar’ri tan increíblemente caóticos pululando en las profundidades del Abismo que a veces acaban siendo bondadosos por mero azar). Inmensos grupos de creyentes deben pensar y actuar en forma similar para que un plano se llegue a ver influenciado, y dada la gran cantidad de agentes interesados en evitar tales influencias (o intentando esparcir las suyas propias), casos como los de Nemausus son escasos.

Aunque para muchos basta con un solo Nemausus para tener justificación suficiente para hacer lo que sea por sus creencias. El mundo en que viven depende de ellas, después de todo.

Una pequeña lección de Cosmología

D&D - Planescape: La Regla del Tres Ngagn